Otitis Externa


La otitis externa es la inflamación del oído externo, es decir, del pabellón auditivo o del conducto auditivo, que transmite los sonidos desde el exterior hasta el tímpano.

Es una afección fundamentalmente de la piel, que se lesiona permitiendo la infección por diferentes patógenos, principalmente bacterias, virus e incluso a veces hongos.
La otitis externa es conocida también como la otitis del nadador o de las piscinas porque está muy relacionada con el baño en la piscina, sobre todo en verano, ya que la humedad y el calor favorecen la aparición de otitis.



La otitis externa se caracteriza por la presencia de dolor de oído, en ocasiones muy agudo. A veces el dolor viene acompañado de otros síntomas como son: eritema (enrojecimiento) del pabellón auricular, fiebre o febrícula, picor, o una secreción habitualmente de aspecto amarillo-blanquecino. La manipulación de la oreja suele ser muy dolorosa, y en ocasiones se aprecia inflamación con la simple observación del conducto. El paciente puede notar cierta sensación de sordera o taponamiento ótico si el conducto está obstruído por la intensa inflamación, o relleno de supuración.



El tratamiento de la otitis externa consiste básicamente en la aplicación de gotas de antibiótico. En ocasiones se asocia también antibiótico oral. Es muy importante no introducir ningún objeto en el oído con la finalidad de eliminar la cera que se encentra en su interior. La cera del oído actúa como barrera natural contra la humedad excesiva y las infecciones bacterianas. El deterioro de la capa protectora del cerumen, junto con un incremento de la humedad, favorecen la proliferación bacteriana y con ella, la inflamación del conducto auditivo. Además los bastoncillos de algodón deben evitarse.


Si su hijo se queja de dolor en el oído, acuda siempre a su médico de cabecera o al especialista. Si el médico diagnostica una otitis externa lo más probable es que su médico le recete un tratamiento antibiótico tópico a base de gotas, en ocasiones con algún corticoide asociado, para disminuir la inflamación. La aplicación de estas gotas óticas durante 7 días suele ser suficiente para obtener la curación. 



A este tratamiento es importante asociar algún analgésico si se presenta dolor. Además, el calor seco local, con una almohada eléctrica o paños secos calientes suele aliviar el dolor.

Ha de evitarse la entrada de agua en el oído durante los baños o duchas, ya que la humedad predispone a la infección.



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